Hace ya siete semanas nos llegó la noticia de que tampoco nosotros, aquí en la Nueva Colonia Horizonte, nos libraríamos de las consecuencias del coronavirus. ¡La escuela cierra! Y nuestra vida cotidiana cambia...
Dado que se nos prohibió la rutina escolar habitual, reestructuramos nuestras actividades, repartimos tareas a los niños y les ayudamos cuando fue necesario. Para ello, visitamos a algunas familias o invitamos a grupos de niños a nuestra casa para resolver juntos las tareas escolares.
Las demás actividades que normalmente nos ocupan las tardes o las noches pudimos seguir realizándolas sin cambios. Entre ellas se encuentran los cursos de discipulado y las clases de piano.
Además, ahora disponíamos de más tiempo para cultivar la comunión aquí con las familias y visitarlas.
Informe y fotos de Nadja Berg y Linda Falk