Desde que varias familias de la colonia Manitoba han abrazado una fe viva, deben contar con que se les perseguirá. Se intenta expulsar a los jóvenes creyentes de las aldeas. Además, los habitantes tratan de impedir que nuestros misioneros lleguen a la aldea donde se llevan a cabo las clases bíblicas. Por ejemplo, un camino quedó cortado por una zanja y una cerca. Ahora es necesario dar un largo rodeo para servir a los hermanos con la Palabra de Dios.
Dondequiera que el Evangelio llegue a los corazones, se producen cambios. Es maravilloso ser testigo del hambre que hay aquí por la Palabra viva de Dios. Incluso los niños son oyentes atentos. A nadie le molesta que las reuniones se lleven a cabo en una herrería. El amor al Señor y a los hermanos se impone incluso sobre el molesto zumbido de los mosquitos y los insectos, así como sobre el fuerte golpeteo de la lluvia contra el metal.