Los jóvenes cristianos de Bolivia siguen bajo presión. Recientemente se intentó secuestrar a un joven anciano. En su propio campo, lo bajaron a la fuerza de la cosechadora en marcha y lo subieron a un automóvil. Con gran esfuerzo, logró escapar.
Una de las causas fue que la joven congregación de Hohenau concedió asilo a dos jóvenes y, naturalmente, se culpa al anciano de la congregación de todo «mal». Ambos huyeron de una colonia tradicional porque corrían el peligro de ser golpeados con mangueras hidráulicas. Este tipo de procedimientos a veces tienen un costo.
Pero, en el fondo, todo esto se dirige únicamente contra el Evangelio. Mientras una persona en una colonia tradicional se limite a pecar junto con el mundo, no pasa gran cosa. Sin embargo, si se convierte, se ponen en marcha todos los medios para «hacerle entrar en razón».
Nuestras intenciones de oración:
- Por los jóvenes líderes de las congregaciones que enfrentan enormes desafíos.
- Por los jóvenes de las antiguas colonias. Una y otra vez, hay jóvenes que salen de allí y buscan protección y orientación para sus vidas