La huelga ya lleva tres semanas. Tiene que ver con el censo. El gobierno ya ha pospuesto el censo dos veces, y la oposición no está dispuesta a tolerarlo. Se trata de los fondos públicos y los votos electorales, que no se distribuyen de manera equitativa en el país. Casi todos los comercios permanecen cerrados, las calles están parcialmente bloqueadas y en las gasolineras, si es que llega gasolina, se forman de inmediato filas de varios kilómetros de largo. Como respuesta a la huelga, el partido gobernante ha bloqueado a su vez la ciudad de Santa Cruz, de modo que no se pueden llevar alimentos a la ciudad. El sábado se esperaba una solución, pero ni el gobierno ni la oposición se conforman con las demandas de la otra parte. Oramos y esperamos que no se produzcan enfrentamientos violentos.